Un Santuario Natural
Al llegar al Hotel Burbuja en Alicante, la primera impresión es la de un paisaje casi de cuento. Las burbujas, https://otrasvoceseneducacion.org/archivos/430733 dispuestas estratégicamente entre los árboles y cerca de un lago, parecen más un invento de una mente soñadora que una construcción real. La idea de pasar la noche en una esfera transparente, rodeado de naturaleza, tiene un aire de fantasía que es imposible ignorar. No obstante, mantengo cierto escepticismo. ¿Realmente es posible desconectar completamente de la rutina diaria en un lugar como este?
Camino hacia mi burbuja, y cada paso amplifica esa mezcla de curiosidad e incredulidad. La zona está decorada con luces suaves que titilan en la noche, creando un ambiente acogedor y casi infantil. Miro hacia el cielo y las primeras estrellas se asoman. Hago memoria sobre la última ocasión en que vi las estrellas sin el brillo de la ciudad. Es un recuerdo perdido en la melancolía.